Móviles, cámaras, ordenadores, tablets, reproductores de música…La tecnología es parte de nuestras vidas…y de nuestra basura. La cantidad de deshechos electrónicos que se acumulan en los vertederos crece a medida que vamos introduciendo estos dispositivos en nuestro día a día y, dada la naturaleza de sus componentes –metales en su mayoría nocivos como el cadmio, zinc, plomo o mercurio– la amenaza para el Medio Ambiente es cada vez más aterradora.

Se recogieron 50 millones de toneladas de basura electrónica en el año 2013: ocho veces el peso de la gran pirámide de Guiza. Unos 7 kilos de media por habitante del mundo.

La basura electrónica La nueva amenaza para el medio ambiente

Para hacernos una idea del incremento de basura electrónica que los vertederos y plantas de residuos han tenido que soportar, basta con echar la vista al al año 2000: hace 14 años se recogían al año 10 millones de toneladas de deshechos electrónicos en todo el mundo. El crecimiento ha sido veloz. Algo que preocupa mucho a la Organización de Naciones Unidas que vaticina, además, que en en los próximos años la cifra de basura electrónica desechada anualmente aumentará un tercio.

A ello contribuye el fenómeno conocido como ‘obsolescencia programada‘, esto es, los aparatos electrónicos tienen una vida útil determinada desde el momento de su fabricación, perfectamente calculada por sus creadores para asegurarse un volumen de ventas siempre elevado. Esta teoría, no probada pero sí extendida entre la sociedad, favorece el crecimiento de basura electrónica ya que ahora es habitual que renovemos nuestros ‘gadgets’ (dispositivos electrónicos) cada año y medio.

En España se deshecha una media de 20 millones de teléfonos móviles al año y la media de renovación de estos dispositivos está en 18 meses. Es decir, cada español renueva su móvil cada año y seis meses. Con este dato vemos justificado el incremento de los deshechos electrónicos.

Además, la tendencia consumista y la constante evolución de la tecnología -siempre hay algo mejor en el mercado de lo que adquirimos el mes anterior- aumenta esa tasa de renovación. A veces, cuando se puede afrontar económicamente, cambiamos por capricho o gusto y no por necesidad.

El problema persistirá debido a que no hemos adquirido -aún- una conciencia adecuada acerca de los graves problemas que puede ocasiones para el Medio Ambiente y, por ende, para la vida humana la contaminación. Un efecto directo sobre el planeta en que vivimos que no deja de crecer, dada la baja tasa de reciclaje registrada en los países del Norte (esto es, el Primer Mundo); la zona en la que más electrónica se vende por razones obvias.

Por eso, desde Vaciados Express os animamos a reciclar, tanto destinando cada pieza a su contenedor adecuado previo desmontaje del dispositivo o bien dándole una vida útil nueva: reciclaje creativo (una tele pequeña hueca convertida en pecera, por ejemplo) o arreglándolo para que, si queremos usar uno nuevo, el viejo pueda servirle a alguien que no tenga esa opción.

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