Todos conocemos a un amigo o compañero de trabajo súper organizado. La persona que es puntual, termina los proyectos con tiempo de sobra y siempre sabe exactamente dónde encontrar lo que necesita cuando lo necesita. En lugar de odiar a esa persona, ¿por qué no averiguar cómo lo hace? Las personas ordenadas no nacen, se hacen. Las personas ordenadas usan una variedad de herramientas y métodos para lograr sus metas y prioridades en la vida, sus sistemas se convierten en hábitos. Aquí hay siete hábitos que las personas ordenadas hacen regularmente para estar al tanto de todo.

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Cuáles son las costumbres de las personas ordenadas

1. Buscan herramientas

Desde los temporizadores de la cocina hasta la tecnología de los teléfonos inteligentes, las personas ordenadas encuentran herramientas que pueden ayudarlos a aprovechar al máximo su día, semana y año. Usan aplicaciones para teléfonos móviles con recordatorios emergentes, por ejemplo, dividen las tareas en acciones más pequeñas y toman descansos cortos no relacionados con el trabajo en el medio, lo que aumenta su productividad general.

2. Establecen prioridades

En lugar de tener una abrumadora cantidad de tareas y poca idea de por dónde empezar, las personas ordenadas tienen una idea clara de lo que es importante. Saben cuáles son sus objetivos, qué se debe hacer y qué se puede aplazar. Empiezan el día con un plan claro de sus tareas y sus ‘cosas más importantes’.

3. Saben la diferencia entre ordenado y limpio

Una casa puede estar limpia porque las superficies y los pisos se limpian, los muebles y las alfombras se aspiran y los baños brillan. Pero si hay ropa en toda la cama deshecha y juguetes en el suelo y montones de libros y papeles por todas partes, esa casa no dará la apariencia de estar limpia porque no está ordenada.

4. Hacen que el orden sea un hábito diario

Las personas cuyas casas siempre parecen limpias no esperan hasta que parezca que ha caído una bomba para luego pasar horas y horas limpiando los restos de la explosión. Tienen rutinas (no horarios) para mantener cada habitación en orden. Esto puede significar volver a acomodar cojines y mantas cuando terminan de estar en el sofá todas las noches, hacer que los niños vuelvan a colocar los juguetes en la caja de juguetes, colgar la ropa al final de cada día y doblar la ropa cuando sale de la secadora.

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5. Limpian a medida que avanzan

Al igual que hacen del orden un hábito, hacen que la limpieza sea un hábito. Ellos lavan los platos justo después de la cena, limpian el lavabo después de asearse por las mañanas y barren las migas del suelo después de cocinar. Al mantener las superficies principales relativamente limpias durante toda la semana, no tienen que perder tiempo realizando estas tareas durante las sesiones de limpieza más intensivas, dejando más tiempo y energía para cosas como fregar suelos y quitar el polvo de los rodapiés (ya sabes, de vez en cuando).

6. Ordenan menos cosas

Es más fácil mantener una casa ordenada cuando no se tienen toneladas de cosas. En lugar de perder mucho tiempo organizando lo que tienen, solo para que todo vuelva al caos una semana después, estas personas reducen el número de sus pertenencias para que no tengan que organizar cosas que no les aportan mucho.

7. Almacenan en carpetas lo necesario, no apilan

Tienen un sistema de clasificación de papeles en algún lugar de su hogar. Este espacio les sirve para colocar todas las facturas, el correo y otra información relevante. Reserva un tiempo específico cada semana para responder y presentar los documentos cuando sea necesario.

Estos hábitos son fáciles, simples y consumen menos tiempo de lo que creerías, de hecho, ahorran tiempo a largo plazo. Si deseas tener un hogar que siempre esté ordenado, comienza a integrar estos hábitos en tu rutina.

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